Furoshiki y fukusa

El envoltorio japonés en tela es, en origen, una práctica superior en rango al envoltorio ceremonial en papel (origata), pero que se popularizó también en entornos informales como solución de transporte. Se realiza originalmente en seda en dos versiones: formal (fukusa) e informal (furoshiki). Hoy estas distinciones se han perdido en parte y se practica también como forma de envoltorio de regalo dentro del otsutsumi y como forma de envoltorio ceremonial.

 
 
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Presentar

De los envoltorios más formales llegamos a los más decorativos, que embellecen el objeto y hacen alusión a sus contenidos, la ocasión o la estación en que este obsequio se entrega como parte de su presentación. Para lograr estos efectos el furoshiki combina técnicas de pliegue y nudo.

 
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Transportar

La necesidad de transportar los objetos para su uso y a la vez protegerlos resultó en todo un sistema de nudos y asas que trabajan con el peso del objeto para garantizar su seguridad.

 
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Ofrecer

La mayor parte de las presentaciones tradicionales tienen una ergonomía y una orientación de entrega pues su función principal es “dar a ver” el objeto como regalo y ofrenda al receptor. Existen normas de protocolo en cuanto al uso de estos pañuelos, algo distintas de las del envoltorio ceremonial en papel.

 
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Arte textil

Un furoshiki no es simplemente un pañuelo atado y anudado. Los pañuelos se diseñan y hasta se embellecen con bordados y otros detalles añadidos para recalcar el ritual o celebración a la que se asocian sus contenidos. Los diseños se distribuyen para que permitan distintos tipos de pliegues y nudos y realcen distintos tipos de objetos. Origlam trabaja actualmente en el diseño y estampación de este tipo de pañuelos con técnicas artesanales y sostenibles.